Selección Oficial 2026

The Night Before the Shipwreck

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(Dir. Artem Terent’ev, 2026) Federación Rusa. 48 min.

Sinopsis

The Night Before the Shipwreck es un intento de escapar del miedo y la impotencia: un esfuerzo por preservar algo esencial en la vida y no perder la fe en ningún tipo de futuro en medio de la represión y la guerra. La película se despliega como un ciclo de mareas, de movimiento y quietud, siguiendo a prófugos que deambulan de la mano en un intento por atravesar la membrana de sus mundos limítrofes y no tan lejanos. Pasan dos días entre la naturaleza y las ruinas, el agua y el fuego, la arena y el viento, para luego despedirse para siempre.

La película está inspirada en el poema de Paul Celan «EIN BLATT, baumlos für Bertolt Brecht», en el que Celan se sitúa en la posición de interlocutor ante la imposibilidad de permanecer en silencio frente a los crímenes: los mismos crímenes a los que Brecht se dirige en su propio poema dedicado a las generaciones futuras. Celan, paradójicamente, parece hacer precisamente aquello contra lo que advirtió Brecht: no habla de crímenes, sino de árboles, esos mismos árboles de los que hablar es, como dice Brecht, «casi un crimen». Pero aquí, el árbol está ausente; solo queda una hoja: una hoja sin árbol. Y el intento de esta conversación imposible se convierte en uno donde la hoja resulta ser más perdurable que el árbol, y el diálogo mismo más vital que los crímenes (no) pronunciados.

Este filme es, ante todo, un acto de contemplación: una aceptación de la desaparición, en el umbral, en el comienzo, en la promesa de algo enteramente distinto, pero profundamente familiar. Al distorsionar de forma visible el flujo de los segundos y los minutos —una técnica que Pudovkin describió en su momento como «Zeit-loop»—, la película transforma la percepción del tiempo, haciéndolo tangible. Esta «contemplación lenta» desplaza la relación temporal entre el espectador y el filme de una objetividad mecánica a un modo de experiencia subjetivo y afectivo, reavivando nuestros receptores perceptivos atrofiados y reafirmando el Ausweisung del campo fenomenológico en su dimensión más arcaica y arquitectónica.

«Nos hemos perdido la mayoría de los movimientos del mundo, porque nunca estuvieron destinados a nosotros».

 

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